Hay una temporada en la que el trabajo deja de ser una parte de la vida y se vuelve el clima entero: lo primero al despertar, lo último antes de dormir, el fondo de todas las conversaciones. Rendir se confunde con estar bien, hasta que el cuerpo empieza a cobrar la diferencia.
Los artículos de este momento son para mirar esa temporada por escrito — medir cuánto espacio está ocupando el trabajo, nombrar lo que se está quedando afuera, y decidir con datos propios en vez de seguir corriendo por inercia.
N.º 38 Estoy quemado del trabajo, y no es solo cansancio → N.º 41 Odio mi trabajo, no puedo irme, y no es solo actitud → N.º 43 ¿Por qué me siento mal los domingos en la tarde? →
La carta de los lunes.
Una idea aplicable por semana. Sin humo.