No hay una manera correcta de atravesar un duelo, y este espacio no pretende enseñarla. Tampoco te vamos a decir que escribir lo alivie: la evidencia sobre expresar por escrito lo que se siente tras una muerte no respalda esa promesa, y decirlo es parte del respeto. Lo que la escritura sí hace es concreto y pequeño: deja constancia, con fecha, de lo que dirías, de lo que recuerdas y de lo que sigue doliendo.
Los artículos de este momento acompañan esa escritura con método y con respeto. Sin etapas obligatorias, sin fechas límite, sin optimismo prefabricado. Si el duelo te está desbordando, la escritura no sustituye la ayuda profesional — búscala; este espacio te espera después.
N.º 37 Nadie midió la carta a alguien que ya no está → N.º 39 Las etapas del duelo se pensaron para quien moría → N.º 30 Ya nadie me pregunta cómo estoy y yo sigo igual → N.º 24 Murió mi papá y no he llorado →
La carta de los lunes.
Una idea aplicable por semana. Sin humo.