Las etapas del duelo se pensaron para quien moría
Etapas del duelo, cuáles son: salieron de personas que se estaban muriendo, no de quien perdió a alguien, y no son la secuencia fija que la gente cree.
En un seguimiento de 233 personas en duelo, la aceptación fue la respuesta más frecuente desde el primer mes: no la etapa final a la que se llega, sino la que ya predominaba desde el principio.
No hay una etapa correcta en la que deberías estar. Las cinco etapas del duelo —negación, ira, negociación, depresión, aceptación— no salieron de personas que estaban de duelo: salieron de personas que se estaban muriendo, entrevistadas sobre enfrentar su propia muerte, no la de otro. Y cuando alguien probó esa secuencia en gente que sí había perdido a alguien, el orden no apareció como todos suponen.
A las tres semanas de una pérdida es fácil terminar buscando en qué etapa estás. Repasas la lista y te preguntas por qué la ira no ha llegado, o por qué te saltaste la negociación entera. La lista con la que te comparas no es tuya. Es de otra persona, en otra situación, de hace más de cincuenta años.
Cuáles son las etapas del duelo, según el modelo que circula
El modelo que circula hoy nombra cinco etapas en este orden: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Se cuenta casi siempre como un camino —entras por la negación, sales por la aceptación— aunque quien lo formuló incluyó también un diagrama donde las fases se superponían. La versión que quedó en la cultura popular es la ordenada, no la superpuesta.
De dónde salieron esas cinco etapas
Elisabeth Kübler-Ross las propuso en On Death and Dying (1969), después de un proyecto de seminarios interdisciplinarios en la Universidad de Chicago. Cuatro estudiantes de teología se acercaron a ella con una pregunta simple: qué necesitaban de verdad los pacientes que se estaban muriendo. Kübler-Ross terminó entrevistando a más de doscientos, sobre lo que sentían al enfrentar su propia muerte. No la muerte de un padre, una pareja o un hijo. La suya.
El libro presenta el modelo como un estudio cualitativo, hecho de conversaciones, no como una ley que se puede predecir de antemano. En el texto original, superar la ira llevaba a una negociación temporal y después a una depresión descrita como el paso previo a la aceptación. Era una secuencia bastante ordenada, a pesar del diagrama de superposición que el mismo libro incluía. Kübler-Ross amplió después el modelo, de la muerte propia al duelo en general, en charlas y libros posteriores. La aplicación a quien pierde a otra persona nunca fue el punto de partida: fue una extensión que llegó después, y que ella misma impulsó.
Qué pasó cuando alguien la puso a prueba en gente que sí estaba de duelo
Maciejewski y colegas (2007) hicieron el seguimiento más citado: 233 personas en duelo en Connecticut, seguidas entre uno y veinticuatro meses después de la pérdida. La mayoría eran viudas, con una edad promedio de 63 años. Midieron cinco indicadores —no exactamente los de Kübler-Ross: cambiaron negación por incredulidad, sumaron añoranza y quitaron negociación por completo.
El hallazgo central desarma el uso popular del modelo. La aceptación fue la respuesta más frecuente desde el primer mes, no la meta a la que se llega al final. La incredulidad, la versión más cercana a la negación original, nunca fue la respuesta dominante en ningún momento del seguimiento. Cuando los autores reescalaron los datos, los picos de cada indicador aparecieron en un orden parecido al que predice la teoría. Incredulidad al mes uno, añoranza al cuatro, ira al cinco, depresión al seis, aceptación creciendo todo el tiempo. Es una probabilidad estadística que los propios autores destacan. Pero eso mide la forma relativa de cada curva, no cuánta gente sentía cada cosa en cada momento. En niveles reales, el orden que la gente cree seguir no se sostuvo.
El estudio excluyó a propósito las muertes traumáticas y el duelo complicado. Es la situación en la que la pérdida sigue ocupando el centro de la vida meses después, con el sueño, el trabajo o las relaciones detenidos. Esa situación no está descrita en estos datos, y una lista de fases no es la herramienta para ella. Ahí ayuda hablar con alguien capacitado, y findahelpline.com reúne líneas por país e idioma.
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Por qué “en qué etapa estoy” no es la pregunta que ayuda
La pregunta asume dos cosas. Ni la fuente original ni el único seguimiento amplio respaldan que el duelo tenga una forma fija, o que se recorra en orden hasta terminar. Ni el estudio de 233 personas ni el libro que originó el modelo describen algo así.
Quienes estudian el duelo hoy suelen preferir otra imagen. Stroebe y Schut (1999) propusieron un modelo de proceso dual. La persona en duelo oscila entre enfrentar la pérdida directamente y tomar distancia de ella, para ocuparse de la vida que sigue. Ni una cosa ni la otra de forma constante. Van y vienen, y los propios autores lo presentan como un modelo propuesto, no como un hallazgo cerrado. Es una imagen más cercana a lo que la gente describe de verdad: no un tramo que se cruza una sola vez, sino algo que vuelve.
El duelo además toma formas que ninguna lista de cinco nombres cubre: no llorar es una de ellas, y mudarse de país deja una pérdida sin funeral que cuesta nombrar igual. Tampoco es el único consejo popular que se separó de su fuente: el mandato de perdonar tiene una genealogía parecida.
Sigues sin saber en qué etapa estás porque esa pregunta no tenía respuesta para empezar. La lista que consultabas a las tres semanas fue diseñada para otra pregunta: cómo alguien enfrenta su propia muerte, no cómo se sigue viviendo después de la de otro. Lo que sí tiene sentido escribir es más simple: qué sentiste hoy, sin que necesite encajar en un nombre ni en un orden.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las etapas del duelo? El modelo más citado nombra cinco: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Kübler-Ross (1969) lo propuso a partir de entrevistas con pacientes que enfrentaban su propia muerte, no con personas que habían perdido a alguien más. El único seguimiento amplio hecho en gente en duelo no encontró el orden fijo que el nombre sugiere.
¿Es normal no sentir todas las etapas del duelo? Sí. Maciejewski y colegas (2007) encontraron que la incredulidad —la más cercana a la negación original— nunca fue la respuesta dominante entre las 233 personas que siguieron. La negociación ni siquiera formaba parte de lo que midieron. Saltarte una fase, o no reconocerla, no significa que el duelo vaya mal.
¿Cuánto dura cada etapa del duelo? El libro original no fija duraciones, porque describía a personas enfrentando su propia muerte, en circunstancias muy distintas entre sí. El seguimiento de 2007 encontró picos entre el primer y el sexto mes. Pero fue en una población concreta —mayoritariamente viudas, sin muertes traumáticas— que no representa a todo el que atraviesa una pérdida.
Referencias
- Kübler-Ross, E. (1969). On Death and Dying. New York: Macmillan.
- Stroebe, M., & Schut, H. (1999). The dual process model of coping with bereavement: Rationale and description. Death Studies, 23(3), 197–224. https://doi.org/10.1080/074811899201046
- Maciejewski, P. K., Zhang, B., Block, S. D., & Prigerson, H. G. (2007). An Empirical Examination of the Stage Theory of Grief. JAMA, 297(7), 716–723.
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